La devoción desciende en un miércoles Santo marcado por Santa Cruz
Alicante ha vivido un intenso Miércoles Santo marcado por el fervor, la tradición y la emoción con la celebración de la procesión de Santa Cruz, una de las más singulares de su Semana Santa. Miles de personas se han congregado en el Casco Antiguo, las laderas del monte Benacantil y la Carrera Oficial para presenciar un desfile que ha llenado de solemnidad y recogimiento cada rincón del recorrido. La comitiva ha partido desde la Plaza de la Ermita tras guardar un respetuoso minuto de silencio en memoria de los hermanos fallecidos.
La Cofradía del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad Coronada ‘La Marinera’ ha sido la encargada de abrir las procesiones de la jornada, destacando este año por la incorporación de dos nuevos pasos: Jesús Consolado y el Cristo de la Sangre, que han despertado gran expectación entre los asistentes. El cortejo procesional ha estado compuesto por cuatro tronos que han avanzado entre saetas y muestras de devoción: Nuestro Padre Jesús Cautivo (1995), Cristo de la Fe ‘El Gitano’ (1964), Virgen de los Dolores (1994) y el Descendimiento de Cristo en la Cruz con Nuestra Señora de la Piedad Coronada (1946).
Uno de los momentos más destacados ha sido la participación, portando a hombros el Cristo de la Sangre, de miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE), junto a integrantes de la Fundación de Boinas Verdes ‘Boinas y Machetes’ y la Asociación de Veteranos de Boinas Verdes, aportando un carácter aún más solemne al desfile.
La jornada ha vuelto a poner de relieve el arraigo de la Semana Santa en Alicante, especialmente en barrios como Santa Cruz, donde esta tradición se vive con intensidad durante todo el año y alcanza su máximo esplendor en días como este.
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