Héroes sin capa evitan una tragedia en Alicante
Daniel y Edgar, agentes de la Policía Nacional, demostraron que el compromiso con la ciudadanía no entiende de horarios. Aunque se encontraban fuera de servicio y frente a la comisaría, su vocación pudo más que cualquier descanso. En cuestión de segundos, reaccionaron sin dudarlo al percatarse de la emergencia: un pequeño de apenas tres años necesitaba ayuda urgente.
Con serenidad, coordinación y la profesionalidad que otorgan años de preparación, aplicaron maniobras de reanimación hasta lograr estabilizar al menor. Fueron minutos de máxima tensión, en los que cada segundo contaba y en los que su rápida intervención marcó la diferencia entre la tragedia y la esperanza.
Hoy, mientras el niño se recupera junto a su familia, Daniel y Edgar restan importancia a lo ocurrido y rehúyen cualquier protagonismo. Sin embargo, para quienes presenciaron la escena y para los seres queridos del pequeño, su actuación fue decisiva. Gracias a su valentía, sangre fría y entrega, esta historia tiene un final feliz y dos héroes discretos que, una vez más, honran el uniforme que representan.
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