El accidente de Adamuz genera incertidumbre sobre la seguridad ferroviaria
El reciente accidente de tren en Adamuz, en la provincia de Córdoba, ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria y el impacto emocional que provocan este tipo de sucesos. Tras la tragedia, parte de la ciudadanía reconoce sentirse algo menos tranquila a la hora de viajar en tren, un medio de transporte asociado tradicionalmente a la seguridad.
El miedo no se manifiesta de la misma forma en todas las personas y está condicionado por la experiencia previa y la cercanía emocional con el accidente. Aun así, el suceso ha generado una sensación de leve inquietud colectiva que no solo afecta a quienes utilizan el tren de manera habitual, sino también a quienes apenas recurren a este medio. El recuerdo del accidente actúa como un detonante emocional que reactiva esa percepción de riesgo.
A esta situación se suman factores externos que pueden prolongar la sensación de inseguridad, como la forma en que se consume la información y la sobreexposición a noticias relacionadas con el suceso. En este contexto, los expertos recomiendan evitar el alarmismo y apostar por una información responsable. Señalan que recuperar la confianza es un proceso gradual, pero posible, incluso después de una tragedia.
Andrés E.
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